miércoles, 13 de mayo de 2026

Las bases del PRM y su historial en la escogencia presidencial

 La historia política del PRM, antes PRD, ha demostrado que las bases partidarias han tenido un papel determinante en la escogencia de sus candidatos presidenciales. A lo largo de varias décadas, la militancia ha respaldado figuras que, en cada momento político, representaban la mejor opción para competir y conectar con el sentimiento de la población.

En 1978, las bases escogieron a Antonio Guzmán Fernández, logrando el fin de los 12 años de gobierno de Joaquín Balaguer. Cuatro años más tarde, en 1982, la militancia volvió a apostar por Salvador Jorge Blanco, quien en ese momento contaba con gran popularidad dentro y fuera del partido.

En 1986, las bases respaldaron a Jacobo Majluta Azar, considerado por muchos como la figura más conveniente dada la coyuntura política del momento. Luego, en 1990, fue seleccionado por las bases de su partido el Dr. José Francisco Peña Gómez, como candidato presidencial, aun en medio de divisiones internas y con Juan Bosch como candidato del PLD puntero en la encuesta de entonces.

Peña Gómez volvió a recibir el respaldo de las bases en 1994, en unas elecciones marcadas por denuncias de fraude colosal. Recuerden el 2 mas 2.

Más adelante, en 1996, nuevamente fue escogido por la militancia y no pudo llegar al poder porque sectores enemigos de Peña colocaron en la reforma constitucional el requisito del 50 % más uno de los votos para que el líder del partido blanco no llegará al poder.

En el año 2000, las bases seleccionaron a Hipólito Mejía, quien terminó ganando las elecciones presidenciales. Para el 2004, siendo presidente, Mejía volvió a impulsar su candidatura con el respaldo interno del partido, en un escenario político que terminó siendo complejo para la organización por la maldita reelección.

 


 Desde el PRD-PRM, los candidatos surgidos de las bases han sido vistos como las figuras con mayor fortaleza política en cada coyuntura. Esto refuerza la idea de que la militancia no debe ser subestimada, ya que representa el sentir de amplios sectores de la sociedad y no únicamente intereses particulares.

La experiencia histórica deja una conclusión clara: las bases del PRD-PRM, en todos los casos, excepto por la imposición de la candidatura Hipolito Mejia por la fuerza del Estado, han sabido identificar y escoger a sus mejores candidatos presidenciales según el momento político e histórico que viva el país y ahora no debería ser diferente.

 

 

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